NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.
Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

viernes, 24 de marzo de 2017

LOS PRESIDENCIABLES (IV)

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Quienes se han declarado amigos, militantes o simpatizantes de la ideología de Izquierda, muy seguramente han soportado -y seguirán soportando- largos procesos de estigmatización, persecución, exclusión y muerte, por cuenta de la perversa asociación entre lo que se conoce como izquierda democrática y la extrema izquierda (guerrillas).

Una vez desaparecidas las Farc como grupo armado ilegal y en breve, pase lo mismo con el ELN, se espera que esa terrible y perversa asociación pierda sentido político y social, para que por fin el país deje de ser esa democracia restringida en la que la izquierda jamás ha sido una real opción de poder, justamente, por la estigmatización, la persecución y la muerte de sus líderes.   

En esas circunstancias contextuales se puede ubicar la vida pública y el trasegar político del hoy candidato presidencial por el Polo Democrático Alternativo, Jorge Enrique Robledo Castillo.

En una entrevista (2014), el combativo senador manizalita señaló que “los países solo cambian cuando cambia la gente. Ese es uno de los grandes errores de la guerrilla. Se reúnen diez tipos y dicen: “Esto está muy mal y yo lo cambio”. Pero las cosas no son así. Los países solo cambian cuando los pueblos deciden cambiarlos[1].

Detrás de esa reflexión hay dos elementos claves: el primero, la confianza en que la gente, las mayorías o el pueblo, tome conciencia y reivindique sus derechos. Sin duda, Robledo deja ver un fuerte optimismo en un cambio que requiere de enormes esfuerzos por sacar de la ignorancia a millones de colombianos que han establecido con los políticos y servidores públicos una relación clientelar, justamente por las condiciones de marginalidad, pobreza y vulnerabilidad, que hacen parte del caldo de cultivo para el clientelismo y la compra de votos. El segundo elemento tiene que ver con el temprano distanciamiento que Robledo adoptó frente a las guerrillas.

Desde muy temprano Robledo Castillo supo tomar distancia de la lucha armada y del levantamiento de las guerrillas colombianas en los años 60. A pesar de ello y de haber hecho público su rechazo “a la combinación de todas las formas de lucha”, el entonces Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado[2] abrió investigación en su contra en el contexto de lo que se llamó la Farcpolítica. Al final, la investigación se cerró porque el Jefe del Ministerio Público[3] no encontró pruebas que comprometieran al Senador con las actividades de las Farc.

A pesar de haber marcado distancia con las guerrillas, sus debates al interior del Congreso sobre temas agrarios, de infraestructura, macroeconomía (TLC) y en general, sobre asuntos públicos de especial interés colectivo, siempre han sido  leídos por la Derecha y sus detractores como una clara y firme oposición e incluso desprecio, hacia el Capitalismo. Su militancia en el MOIR sirvió para que sus críticos lo ubicaran como un consumado comunista. De hecho, en la ya comentada entrevista, Robledo ubica su lucha política en ese régimen ideal del comunismo.

Ahora bien, por las condiciones que le impone el contexto colombiano, en perspectiva de una realidad política, social, económica y cultural, Jorge Robledo parecería acercarse más a la social democracia o en su defecto, al esfuerzo de consolidar por fin el Estado y la democracia, que insistir en el viejo modelo de Estado socialista tipo soviético, o en el mismo referente Chino (dice haber sido maoísta), como el primer paso para llegar a un régimen comunista en el que tendría sentido las posturas nihilistas y anárquicas con las que simpatizó tempranamente el senador Jorge Enrique Robledo.

Al consultar el ideario de unidad del Polo Democrático Alternativo se lee lo siguiente: “Abogamos por un régimen político que haga realidad el Estado Social de Derecho, entendido como un estado soberano y pluralista que respete y haga efectivos los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de la población y los de protesta, organización y huelga de los trabajadores, tanto privados como estatales, así como las libertades y garantías democráticas consagradas en la Constitución de 1991, vigentes para todos y en todo el territorio nacional[4].

En esa medida, tanto el PDA, como Robledo, fundan su proyecto político en la idea de Democracia Radical de Chantal Mouffe. Por esa vía, entonces, su proyecto político no debería de suscitar miedos a lo que hoy tanto asusta a millones de colombianos: el castrochavismo.

Si esa lectura tiene asidero y es acorde a su ideario político, Robledo no podría seguir siendo señalado por sectores de la Derecha y la extrema derecha como enemigo del mercado y del capitalismo. Para quienes así lo creen, el hoy candidato a la Presidencia señaló en 2014, que: No. El problema de Colombia no es exceso de capitalismo, como puede ser la crisis de países que son tan ricos y producen tanto que se quiebran. La nuestra se explica por falta de capitalismo. Si Colombia fuera un país capitalista desarrollado no tendríamos desempleos y subempleos sumados de 80 %. El salario mínimo sería cinco o seis dólares la hora. Nosotros tenemos el peor de los capitalismos. El más salvaje, el más atrasado, el más corrupto, el más premoderno[5].

Lo cierto es que Jorge Enrique Robledo es hoy la carta presidencial del Polo Democrático Alternativo, a pesar de las luchas intestinas y de la desaprobación de un grupo pequeño que acompaña a Clara López Obregón, con quien el Senador guarda y exhibe irreconciliables posturas políticas alrededor de lo que es estar o hacer parte de un partido de oposición y en cuanto a la coherencia y el respeto por un ideario y programa de Gobierno.

Pero hay una realidad política que confronta las aspiraciones de Robledo: el PDA no tiene un alcance nacional. Este hecho, históricamente le ha asegurado lugares secundarios en las preferencias de los electores. Por ello el Senador Robledo Castillo sabe que no alcanzará los votos suficientes para llegar a la Presidencia en primera vuelta. Será necesario hacer coaliciones programáticas si de verdad desean competir, quienes lo acompañen, contra el poder clientelar de Vargas Lleras y Ordóñez Maldonado[6] Que hoy Robledo, Claudia López Hernández[7], Sergio Fajardo y Navarro estén buscando alianzas para enfrentar a De La Calle, a Ordóñez y a Vargas Lleras[8], candidato de Santos y de esa parte del Establecimiento que no acompaña el proceso de Paz, da cuenta de esa realidad política del Polo y por supuesto, del complejo escenario electoral en el que florecen tres asuntos públicos de especial interés colectivo: el primero, la implementación de lo acordado con las Farc y el compromiso que debe asumir el Estado en la construcción de una paz estable y duradera; el segundo, la lucha institucional y social contra la corrupción[9] y el tercero, consolidar por fin el Estado como un orden justo y legítimo.

Aún no sabemos qué pasará con la candidatura presidencial de Jorge Robledo Castillo. Lo cierto es que nadie puede dudar de su capacidad de trabajo, de su inteligencia, rigurosidad y seriedad. Y algo clave: no se le conocen actos de corrupción y poder clientelar alguno. Eso sí, como sucedió con Gustavo Petro Urrego, su  buen desempeño como Senador no es garantía de que podrá manejar un Estado como el colombiano que deviene cooptado y capturado por históricas mafias que se han enquistado en su institucionalidad.

En caso de llegar, vía coalición, al Solio de Bolívar, ojalá Robledo logre juntar los intereses del conjunto de los campesinos, indígenas (y los de los afros) y el empresariado. Y que no olvide lo que le dijo a Eduardo Arias en la ya citada entrevista: “Yo defiendo a los jornaleros de la caña. Defiendo sus sindicatos. Deben tener unos derechos mínimos. Pero, al mismo tiempo, defiendo a capa y espada la existencia de los ingenios azucareros[10].

Adenda: una recomendación final al candidato del PDA: no caer en posturas mesiánicas. Ya bastante tuvimos con el Mesías antioqueño que mandó durante ocho aciagos años (2002-2010) y el nuevo Mesías: Ordóñez Maldonado.





Imagen tomada de lapatria.com



[6] El columnista Jorge Gómez Pinilla asegura que Ordóñez, finalmente, será el candidato de Uribe para las elecciones de 2018. Tiene sentido la tesis, en la medida en que al senador y al ex Procurador los une la ideología conservadora. Véase: http://www.elespectador.com/opinion/uribe-ordonez-un-maridaje-incestuoso-columna-685614

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