NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.
Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

viernes, 30 de junio de 2017

COMUNICADO DE LA COMUNIDAD DE PAZ DE APARTADÒ

Llegò a mi correo este comunicado, enviado por la Comunidad de Paz de Apartadò, en el que sus miembros denuncian la presencia y el hostigamiento de grupos paramilitares. Decidì publicar dicho documento en mi blog, por considerar que en esta coyuntura en la que se habla del fin del conflicto armado con las Farc, el Estado asumiò el compromiso en La Habana de enfrentar y someter a los grupos paramilitares que siguen operando en Colombia. Confìo en la fuente que lo enviò:

La paz que se busca
¿será la paz de los sepulcros?

Nuevamente nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó acude ante  país y el mundo para dejar constancia de los últimos hechos en contra de nuestro proceso de vida y de los derechos de la población de nuestro entorno.

Claramente sabemos que el Estado se hace el sordo frente a todo este fenómeno paramilitar que crece cada vez más en la región, pues las acciones para parar y corregir esta problemática no se han visto, por el contrario, es evidente que el paramilitarismo no actúa solo para desarrollar sus proyecto de muerte,  pues las alcaldías y las brigadas del ejército han despejado la región para que los paramilitares tengan acceso libre para controlar todo sin ser atacados.  

·         El sábado 17 de junio de 2017, a las 07: 00 horas un grupo de paramilitares fuertemente armados llegaron a la vereda Mulato Medio, del corregimiento de San José de Apartadó, allí tomaron prisionero a un poblador de la vereda, al cual amenazaron de muerte si se ponía de sapo”  a llevarle información a la Comunidad de Paz ;   y le advirtieron  que si algo pasaba en contra de ellos lo pagaría muy caro.

·         El lunes 19 de junio de 2017  la misma tropa de paramilitares que colocó un retén  junto a nuestra Aldea de Paz el pasado 17 y 18 de junio se instalaron en la finca de uno de los miembros de nuestra Comunidad de Paz en el punto conocido como El Barro de la misma vereda Mulatos Medio, tomaron prisionero al miembro de nuestra comunidad privándole de su libertad sin poder salir para ningún lado durante dos días. Luego de amenazarlo, le manifestaron que buscaban “unos gorrones” (personas identificadas por usar sombreros grandes) de la Comunidad de Paz, porque los estaban buscando para desaparecerlos y “dejarlos tapados con hojas donde no los encontraran” (muertos) pues sería una manera de acabar con “esa hp comunidad de una vez por todas”, desde allí también empezaron a patrullar por las viviendas de los demás campesinos donde manifestaron que buscaban a GILDARDO TUBERQUIA Y A GERMAN GRACIANO y a orto poblador de la vereda Mulatos Cabecera, preguntando que si los habían visto pasar. Era evidente el plan que traían de asesinar a miembros de nuestra comunidad o a algún otro poblador que les estorbara  en su caminar de muerte; de igual manera advirtieron   que  vinimos   para quedarnos y no queremos sapos que informen sobre nuestra presencia en la zona.

·         El Miércoles 21 de junio de 2017 a las 15:00 horas, un guro de paramilitares fuertemente armados llegaron al sitio conocido como La Cancha, de la vereda  Mulatos Cabecera, del corregimiento de San José de Apartadó, allí rodearon el lugar  y pararon un partido de fútbol que jugaban campesinos de dicha vereda, en ese momento preguntaron que si ahí jugando se encontraban miembros de la Comunidad de Paz, a lo que los pobladores respondieron que no; les advirtieron a los allí presentes que “no queremos a ninguno vinculado con esa Comunidad de Paz, y en caso de que se vinculen,  serán exterminados junto con ellos por que ese es el plan que traemos”.

·         El jueves 22 junio de 2017 en horas de la tarde un grupo de paramilitares montados a caballo y portando ropa civil y pistolas llegaron a nuestro asentamiento de la vereda La Esperanza, del corregimiento de San José de Apartadó e interceptaron al miembro de nuestra comunidad que vive allí con su familia, uno de ellos se presentó como el comandante de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), después lo trataron de “sapo” (informante) y que además “está bueno para dejarlo con la boca llena de moscas y gusanos por ahí en algún barranco”. De igual manera preguntaron por el dueño de la finca que antes les había expulsado unos muchachos que venían cansados en horas de la tarde desde muy lejos, diciéndole: "quien es él pues para mandar y echarnos de los lugares como si nada; eso hay que arreglarlo de alguna forma”. Nuestro compañero con mucho temor les respondió que esa finca era de la Comunidad de Paz, por lo tanto no tiene un solo dueño pues nuestros principios  y reglamentos dicen que somos neutrales ante cualquier grupo armado, por lo tanto no convivimos con personas que portan armas para hacerle daño a la población civil.

·         El miércoles 28 de junio de 2017  en horas de la mañana fue visto un grupo paramilitar por la vereda El Porvenir, de aproximadamente 30 hombres. Luego, en horas de la tarde, otro grupo de similar cantidad de armados fue visto en la vereda Las Nieves. En esa misma tarde otro grupo paramilitar llegó a la vereda  La Esperanza. Entre tanto otra tropa paramilitar permanece desde hace varios días en la vereda Mulatos, del corregimiento de San José; en el sitio conocido como Cantarrana, interceptaron a pobladores y profirieron amenazas contra  miembros de nuestra comunidad y de otros pobladores de la zona.

   Dejamos muy claro que la complicidad del Estado con estas estructuras paramilitares es cada vez más evidente, pues ya son muchas las constancias que nuestra Comunidad ha dejado y no ha habido ni una sola medida  para parar este plan Estado-ParaEstado en la región.

Hoy nuestra región está cada vez más estigmatizada y llevada a un limite donde la gente se ha tenido que someter o terminar saliendo  de su tierra para proteger su vida, nosotros nos preguntamos ¿donde está el Estado de Derecho?; ¿donde está la paz que es tan publicitada hoy en el país?, cuando lo que vivimos en nuestro territorio es un fenómeno de esclavitud a los paramilitares, y que claramente es  apoyada por las brigadas del ejército y los gobiernos locales.

Nuestro consuelo que nos da fuerza para seguir adelante con nuestro proceso de comunidad es saber que contamos  con todo el apoyo político y moral  de quienes nos acompañan desde diferentes lugares del mundo y que han creído en nuestras súplicas de auxilio que cada vez imploramos de manera más apremiante.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó
Junio 29 de 2017




jueves, 29 de junio de 2017

PAZ Y CORRUPCIÒN


Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Combatir la corrupción será tema electoral en 2018. Competirá en importancia con la Paz, otro gran asunto que, contrario a lo que sucede con el primero, no divide, no genera mayores enfrentamientos y no polariza, a pesar de los escándalos y la probada entronización del ethos mafioso que la sostiene y la hace posible. Y es así, porque construir escenarios de paz y posconflicto genera reticencias, miedos y la férrea oposición de empresarios del campo, ganaderos, palmicultores, micro empresas electorales como el Centro Democrático (CD) y toda suerte de latifundistas que de tiempo atrás se benefician de la pobreza y el abandono del campo y el sector rural.

Quienes desde ya ondean las banderas de la lucha contra la corrupción, dejan entrever que esta no podrá ser universal, porque hacerlo de esa manera, implicaría sacudir las institucionalidades privadas y públicas que históricamente permitieron que las prácticas corruptas de funcionarios y empresarios se hayan institucionalizado, naturalizado y normalizado, hasta tal punto, que luchar contra la corrupción no necesariamente compromete liderazgos y correlaciones de fuerza. Es tan grande el presupuesto para robar y las formas ya institucionalizadas para desviar recursos públicos, que las élites, partidos políticos y familias comprometidas no exhiben sus diferencias en público.

Lo contrario sucede con la construcción de la Paz y en particular con la implementación del Acuerdo Final firmado en el teatro Colón: ello supone una tensión y un reacomodamiento de las correlaciones de fuerza en el poder político, en especial en el sector rural en donde las Farc, convertidas en partido político, aspiran a tener gran incidencia política y electoral con miras a cambiar las condiciones de pobreza, el modelo económico y la producción en el campo.

En los tratamientos periodístico-noticiosos que hace la Gran Prensa colombiana de los hechos de corrupción y los que aluden al proceso de paz con las Farc, se evidencian formas diferenciadas en las maneras como la opinión pública y los colombianos en general asumen y entienden estos dos temas o asuntos.

Nótese, por ejemplo, que el caso que hoy compromete la libertad del fiscal anticorrupción, Luis Gustavo Moreno Rivero[1], no hay un movimiento social y político que de manera consensuada exija la renuncia del Fiscal General, Néstor Humberto Martínez Neira, por ser quien llevó a este funcionario a la Fiscalía para que asumiera delicados casos de corrupción como los de Odebrecht.

El caso de corrupción en el que está implicado Gustavo Moreno, el fiscal anticorrupción constituye la prueba fáctica que explica el porqué la lucha contra la corrupción no puede presentarse con un carácter universal, dado que pondría en riesgo la viabilidad política del Régimen. Y es así, a juzgar por silencio cómplice que guardan hasta el momento los miembros del Centro Democrático, el propio ex presidente Uribe Vélez, los pre candidatos presidenciales, el anulado ex procurador, Ordóñez Maldonado y Germán Vargas Lleras; y  al que se suman, los silencios de agentes de la sociedad civil.

Nótese que los anteriores personajes critican al presidente Santos por el Acuerdo de Paz que suscribió con las Farc, pero no lo hacen en el caso del fiscal Moreno, porque quien llevó al corrupto ex fiscal anti corrupción, fue Néstor Humberto Martínez Neira, actual Fiscal General de la Nación. Y a su vez, el Centro Democrático y Cambio Radical apoyaron el nombre del actual jefe de la Fiscalía. Al final, con el caso de Gustavo Moreno lo que se evidencia es una fina red clientelar tejida por magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Congresistas, partidos  políticos y "líderes" políticos.

Como tampoco ocurrió con el magistrado Pretelt Chaljub, comprometido también en el cobro de una millonaria coima, en lo que se conoció como la tutela de Fidupetrol (o Fidupretel). Estos dos ladinos y corruptos funcionarios simplemente sirven de chivos expiatorios, con los que se envía el mensaje de que hay una lucha frontal contra la corrupción, cuando realmente sucede lo contrario: se afinan los procedimientos y se establecen acuerdos por debajo de la mesa, pero se necesita mostrarle y entregarle a la masa, a la opinión pública, algunas “manzanas podridas”.  Baste con señalar también los silencios mediáticos, políticos y sociales de los casos de apropiación indebida de baldíos en la altillanura, que denunció en su momento la Contraloría General de la República, en los que están comprometidos el ingenio Riopaila Castilla, Manuelita-San Martín, Aceites Manuelita y la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, entre otras más.

Por el contrario, lo relacionado con el proceso de paz con las Farc genera todo tipo de reacciones desde sectores de poder político, militar, económico y mediático, que sirven, en doble vía, para deslegitimar el Acuerdo Final con mentiras y miedos como los que genera el fantasma del "Castrochavismo" y para ocultar la probada corrupción que ocurrió durante las dos administraciones del caballista y latifundista, Álvaro Uribe Vélez. Y por supuesto, para ocultar que la matriz de la corrupción en Colombia está en su clase dirigente, empresarial y política, soportada en un ethos mafioso que nos hace proclives a violar las normas, a tranzar y a borrar los ya débiles límites entre lo correcto y lo incorrecto.

De esta manera, es un error político, moral y ético poner en competencia a estos dos asuntos trascendentales para el país. Plausible resulta la campaña que adelanta la senadora Claudia López para tratar, a través de un referendo, erosionar algunas de las fuertes estructurales mafiosas que sostienen actores y agentes privados y públicos. Pero se equivoca cuando sus esfuerzos minimizan la importancia que tiene el tema de la construcción de la paz y sobre todo, oculta las conexiones que en la práctica tienen la implementación eficaz, eficiente y efectiva de lo acordado en Cuba y la lucha contra la corrupción.

Si es necesario, la implementación del Acuerdo Final hay que exponerla en las elecciones que se avecinan, tal y como se ha planteado el asunto de la corrupción: como una lucha ética y moral que debe intentar develar y socavar las estructuras de poder privado que han logrado hacerse con el Estado, para beneficio de unos pocos. Cuando luchar contra la corrupción en Colombia polarice y genere la animadversión que produce hablar de Paz, entonces, los colombianos habremos comprendido que el gran problema del país está en su vieja clase política, dirigente y empresarial, la misma que durante décadas ha mantenido los altos niveles de pobreza e inequidad en centros urbanos y en las zonas rurales.  La lucha contra la corrupción y la construcción de la paz, suponen modificar sustancialmente las correlaciones de fuerza. Más claro: suponen la derrota política de esa clase dirigente, empresarial y política mezquina, sucia y violenta que por largos años ha impuesto sus lógicas e intereses, en claro detrimento de los intereses colectivos.






martes, 27 de junio de 2017

ADIÒS A LAS FARC

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

No deja de llamar la atención la relativa felicidad o quizás, el desinterés que manifiestan los habitantes de ciudades capitales como Cali, Medellín y Bogotá por la dejación de armas de las Farc. Es apenas comprensible: este conflicto fue eminentemente rural, alejado de los centros de poder político y económico, en donde la vida transcurrió con normalidad porque la guerra interna que hoy termina jamás puso en riesgo las comodidades y el brillo de las luces de neón. Fue un conflicto marginal[1], como muy seguramente será la construcción de la paz.

Un día, como hoy, en un país “normal”, deberíamos de copar estadios y plazas para aplaudir la dejación de las armas de las Farc y para ovacionar a quienes hicieron posible que esa larga y difícil negociación en territorio cubano llegara a un final feliz. Pero no. Fue y será siempre más fácil llenar un estadio de fútbol como el de Barranquilla, para ver a un “ídolo” regional, que congregarnos en torno a este hecho histórico: la desaparición de las Farc como guerrilla.  

Para quienes vivimos la niñez y parte de la adolescencia muy cerca de municipios considerados como zonas rojas, como Miranda(Cauca), o tuvimos un hermano[2], como es mi caso, o familiar dentro de las Fuerzas Armadas que combatieron a las Farc en ese mismo departamento y en otros; o para otros tantos que las dinámicas del conflicto armado interno fue y es tema de estudio académico, hoy es un día de fiesta, de esperanza, de regocijo, de anhelo. Debo reconocer, que, a mis 50 años, este 27 de junio de 2017 me tomó por sorpresa porque pensaba que este conflicto armado con las Farc jamás terminaría.

Por ello, hoy quiero celebrar en silencio este gran suceso, que ojalá sirva para hacer posible el quiebre institucional y cultural que necesita ese país urbano que mantuvo la guerra, por largos 53 años, alejada de sus límites, y logró, ese mismo país urbano, con toda la institucionalidad a su disposición, concentrar el sufrimiento de la guerra y las sensaciones de abandono, en empobrecidos caseríos, poblados, pueblos, montañas y zonas selváticas.

Hoy es un día para recordar a todos los que cayeron en los campos de batalla, fueran legales o ilegales; a quienes fueron despojados de sus tierras, a los millones de desplazados, mujeres, niñas, niños y ancianos que un cretino osó llamarlos migrantes; a quienes fueron presentados como guerrilleros muertos en combate, víctimas de esos Héroes[3] que la televisión mostraba con orgullo; a los perros que murieron o resultaron heridos por minas sembradas por los actores armados y a todos los animales de la selva y a sus ecosistemas, que sufrieron los horrores de un conflicto armado que se degradó, hasta el punto, que sus combatientes, legales e ilegales, perdieron el norte de sus propósitos y objetivos misionales.

Es y será un Día Histórico para la política, la historia oficial y para los estudiosos del conflicto armado; para los guerrilleros que hoy se aventuran a trasegar los siempre minados caminos de la política en Colombia. No importa la inercia que imponen los centros urbanos, la ignorancia supina de cientos de miles de sus ciudadanos, o el desinterés de otros tantos que jamás se sintieron atraídos por al menos conocer detalles del porqué se produjo esta sangrienta guerra de 53 años. Nada importa. Hoy estamos celebrando lo que creemos que es posible construir un paìs mejor. 

Adiós a las armas es el estribillo que circula en las redes sociales. Arenga tímidamente recogida por las empresas mediáticas y por la gran prensa que tantos errores cometió en el cubrimiento de los hechos de guerra y de terror que todos los actores armados provocaron. Está pendiente el mea culpa de esa Gran Prensa[4] y el surgimiento de un Nuevo Periodismo[5].

Adiós a las Farc y buena suerte para sus miembros que hoy buscarán, dentro de las reglas de nuestra restringida democracia, hacer los cambios que a balazos intentaron imponer por largos 53 años.

Mañana nos ocuparemos de aquellos que ya prometieron hacer “trizas” la ilusión de construir la paz en Colombia. Solo por hoy, dejemos de escuchar sus alaridos, sus mentiras, sus dudas y desprecios por lo alcanzado y de ver la resequedad de sus labios reclamantes de sangre ajena. A ellos, un Adiós de 24 horas, porque sé que su lucha por regresarnos al pasado apenas comienza.  




[2] Véase: http://laotratribuna1.blogspot.com.co/2015/01/pactos-de-no-agresion-y-cese-bilateral.html Mi hermano, el Mayor del Ejército, Jorge Enrique Ayala Osorio, murió accidentalmente en una base en las montañas de Jamundí, Valle. Esa base, por corto tiempo, llevó su nombre, hasta que fue cerrada. El accidente se produjo en el momento en que estaba minando la base, porque miembros de la comunidad le entregaron información relacionada con una posible toma guerrillera. Paz en su tumba. Siempre en mi mente, hermano mío.

viernes, 23 de junio de 2017

URIBE-PASTRANA: LOS TRIZADORES

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

La alianza político-electoral que acaban de establecer los expresidentes Pastrana Arango y Uribe Vélez, los confirma como la pareja que, junto a Ordóñez Maldonado y Vargas Lleras, buscará hacer trizas el Acuerdo Final de Paz firmado por Santos y la cúpula de las Farc.

Uribe y Pastrana harán todo lo que les sea posible para recuperar la Casa de Nariño (o la de Nari) para desde allí, poner toda la institucionalidad estatal al servicio de la única tarea que logró unir sus acomodaticias éticas: hacer "trizas" el Acuerdo de Paz firmado en el teatro Colón de Bogotá.

Como enemigos consagrados del proceso de paz y del acuerdo con el que se puso fin a un degradado conflicto armado interno, los expresidentes no solo se juegan su ya cuestionado prestigio político, sino sus negativos liderazgos. En lo que corresponde al ganadero (2002- 2010), él sabe que una derrota electoral en 2018 tendría como consecuencia el cierre de su micro empresa electoral (Centro Democrático) y su obligado retiro de la vida pública.  Y en lo que concierne a Pastrana (1998- 2002), él entiende que ya es un viejo delfín que poca autoridad tiene dentro del ya desvencijado e insepulto partido Conservador.

El bloque contra la paz, la reconciliación y la conversión de las Farc en partido político que conforman estos dos viejos momios del Establecimiento, cuenta, por supuesto, con el respaldo de sectores de poder militar, económico, social y político. Dentro de ese bloque o frente, aparecen policías y militares activos y retirados, sus familias, empresarios del campo y sectores de la élite que se benefició, directa o indirectamente del conflicto armado y de lo que discursiva y culturalmente éste producía, con la denodada ayuda del periodismo que cubrió, de manera interesada, los hechos de guerra y las acciones de terror perpetrados por todos los actores armados: FFAA, Guerrillas y Paras.

El apoyo que recibirán Uribe y Pastrana no se puede despreciar. Se trata de un número importante de votantes que estos dos políticos pueden arrastrar hacia las urnas, apoyados directa e indirectamente por pastores, sectas y comunidades cristianas que deberán elegir entre el discurso mesiánico de Uribe, con el que jalona a un anodino Pastrana, y el fanatismo religioso de Ordoñez Maldonado, que insiste en que la Familia está en riesgo.

Al parecer, la ultraderecha y la derecha llegarán a la primera vuelta presidencial de 2018 con las candidaturas de Vargas Lleras, de Ordoñez Maldonado y el candidato que imponga el latifundista antioqueño, con la notarial aprobación de Pastrana. Eso si, esperaran a que Humberto De la Calle confirme su aspiración presidencial y a que, de la cofradía compuesta por Claudia López Hernández, Navarro Wolf y Sergio Fajardo, salga el candidato de este sector de la derecha (de Centro), que se presentará a la ya esperada primera vuelta presidencial.

Vuelvo a la asociación Uribe-Pastrana para señalar que el caballista sabe que ha perdido seguidores no solo por las últimas salidas internacionales en las que “habló mal del país”, sino porque aquellos lograron ver la realidad de uno de los gobiernos más corruptos de la reciente historia del país. El ladino y montaraz ganadero entiende que su vigencia política se la debe a medios como La FM, La W y RCN, entre otros. Su “obra” de Gobierno ha sido estudiada, esculcada, comprendida a cabalidad y valorada por los millones de colombianos que cayeron en la trampa de su discurso mesiánico, camorrero y mentiroso. Los que aún lo siguen, lo hacen porque nada ni nadie los puede sacar de la enorme y sólida estolidez y porque quizás aspiran a vivir nuevamente en el marco del Todo Vale que impuso el ya alicaído caudillo, entre el 2002 y el 2010.

Así entonces, estos dos trizadores insistirán en impedir que Colombia se transforme, al tiempo que exhiben sin pudor alguno ese carácter mezquino que brota de aquellos viudos del poder que insisten en mantenerse vigentes políticamente, a sabiendas de que en sus Gobiernos, se concentra el mayor número de víctimas en razón de un conflicto armado  a los que los dos coadyuvaron a su degradación.



Imagen tomada de Semana.com

miércoles, 21 de junio de 2017

LO QUE SE PUEDE VENIR

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Más allá de querer conocer las identidades de los responsables del atentado terrorista ocurrido al interior del Centro Comercial Andino, en lo que deben pensar las autoridades y la polarizada sociedad colombiana es en el objetivo que bien se pudieron plantear los autores intelectuales de dicho atentado, cuando tomaron la decisión de hacer detonar el artefacto en el señalado centro comercial, de la exclusiva zona T de la Capital del país. El objetivo que se puede colegir de la acción criminal, tiene en el contexto pre electoral, a la circunstancia que mejor se acomoda al fin establecido, que no es otro que el de generar zozobra en los capitalinos a pocas horas de que las Farc hagan dejación de las armas, la ONU tome el control de las mismas y se avance en la transformación de esa agrupación subversiva en partido político.  

Mientras avanzan con inusitada reserva y cautela las investigaciones de los organismos de seguridad del Estado, el propósito político de la acción criminal se logró: volvieron los bogotanos a sentirse inseguros, en especial los sectores de poder económico, social y político que frecuentan no solo el centro comercial Andino, sino el norte de Bogotá. Inseguridad que hábilmente deviene alimentada por la desconfianza, animadversión, incredulidad, desinformación, molestia y animosidad social y política que generan el Acuerdo Final (II) y la actual fase de implementación de lo acordado en La Habana. En todo lo anterior, confluyen los disímiles intereses de la Organización Ardila Lülle (OAL), a través de su noticiero RCN[1], y el ya conocido propósito del Centro Democrático y su propietario, el caballista Álvaro Uribe Vélez, de “hacer trizas ese maldito papel que llaman Acuerdo Final”.

Así entonces, el atentado terrorista del Centro Comercial Andino bien puede convertirse en la primera advertencia que quieren comunicar los responsables de la execrable acción criminal. Y si las autoridades no logran confirmar la identidad de los perpetradores de ese hecho, este mismo debe considerarse desde ya como parte de las estratagemas a las que apelará esa parte o sectores del Establecimiento que buscan a toda costa interrumpir el proceso de paz con las Farc, evitando que la fase de implementación de lo acordado resulte exitosa.

Es importante que los organismos que asumieron la investigación de lo acontecido en el Andino den rápidamente resultados en torno a la identificación de los responsables; pero más allá, lo que debe emprender el gobierno de Santos y los sectores que lo respaldan, es ampliar y fortalecer actividades y acciones de contra inteligencia con el claro objetivo de desenmascarar y desmantelar las estructuras de poder político, económico y social que muy seguramente estarán dispuestas a apoyar y aplaudir acciones criminales como  poner bombas no solo en Bogotá, sino en otras capitales de departamento, para enrarecer el escenario electoral de 2018 y esperar a que “surja un líder carismático y mesiánico que le devuelva la seguridad a los colombianos”.


Sabemos que en Colombia hay un “doble” Estado que se consolidó entre 2002 y 2010. Esto es, un Estado legal y ajustado al ordenamiento jurídico-político y otro, Ilegal, capaz de interrumpir, en la última y quizás la más crucial de las etapas del proceso de paz adelantado por el presidente Santos Calderón con las Farc: la implementación.

Por su trayectoria política, Santos sabe que subsiste ese “doble” Estado. Dependerá de su liderazgo y sagacidad, lograr que los organismos de seguridad estatal desarrollen actividades de contra inteligencia para develar las identidades de quienes buscan desde la institucionalidad, impedir que se construyan escenarios de paz y reconciliación en el país.

Una vez tenga en sus manos los informes de la contra inteligencia[2], Santos deberá tomar decisiones que muy seguramente lo llevarán a “sacudir” las filas de las Fuerzas  Armadas y las propias agencias de seguridad, con el fin de sacar de estas a todo aquel que al no compartir las decisiones del Ejecutivo en materia de paz, hayan colaborado con la acción criminal en el Andino, estén dispuestos o proclives a atentar contra el proceso de paz o simpaticen o compartan la idea del ganadero y latifundista y líder de los opositores y enemigos del Acuerdo Final, de “hacer trizas[3]” dicho documento.

Si Santos no logra desmantelar y desenmascarar a quienes hacen posible que exista ese “doble” Estado en Colombia, lo más probable es que, de cara a las elecciones de 2018, [4]se presenten más atentados terroristas con los que se buscará desestabilizar el país y generar una crisis institucional que obligue a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, escenario propicio y deseable para modificar sustancialmente el contenido del Acuerdo Final (II). Todos sabemos que una ANC tiene enormes riesgos porque hay fuerzas que buscaràn devolvernos a la Carta Polìtica de 1886. Entre esas fuerzas està el anulado ex Procurador General, Alejandro Ordòñez Maldonado. 

viernes, 16 de junio de 2017

LA CRUZADA DE ORDÓÑEZ MALDONADO

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


Siempre será un error y un riesgo hacer política de la mano de dios.
Evangelizar siempre será un acto de irrespeto, de sometimiento y de violencia simbólica y física.
El diezmo es el 'impuesto' o la cuota que deben pagar los creyentes, por su incapacidad de pensar por sí mismos.
Dios y Política, como armas de dominación, siempre harán posible que sus líderes se enriquezcan a costa de las mayorías.
La fuerza mesiánica de líderes de izquierda o de derecha, termina por confundir política con religión.



Hace unos días atrás, Ordóñez Maldonado[1]  lanzó su candidatura presidencial. Bueno, realmente se trata de una campaña política con visos de cruzada ideológica, en la que muy seguramente confluirán sectores ortodoxos, godos y fanáticos dispuestos a defender  “a la Familia tradicional que está en riesgo”.

Realmente Ordóñez sabe que no tiene el carisma suficiente como para arrasar electoralmente. Su candidatura servirá para animar y para distraer al electorado de derecha y ultraderecha que se verá confundido al ver en la arena electoral a aspirantes como Vargas Lleras[2] y al que el caballista, Álvaro Uribe Vélez unja como el candidato que le permita, en cuerpo ajeno, regresar a la Casa de Nari.

Lo que sí tiene Ordóñez[3] es el acumulado clientelista que logró consolidar en los 8 años que estuvo en la Procuraduría General de la Nación; tiempo que usó para convertir el edificio del Ministerio Público en una trinchera ideológica desde donde atacó y persiguió a ímpios, al tiempo que guardaba silencio frente a la corrupción en los casos de Reficar y Odebrecht,  entre otros.

Ya la revista Semana lo entrevistó para conocer sus propuestas de campaña. En lo dicho a la revista hebdomadaria, destaco las siguientes ideas: “lo que propongo es un proyecto dentro de una gran coalición de los sectores que triunfamos el 2 de octubre. En esos sectores está el Centro Democrático, pero también todos los demás que acabo de mencionar. Pero deben existir unas reglas de juego prontas. Yo aspiro someterme a ellas. Y aspiro a ganarlas y a ser el candidato único de este gran sector en la primera vuelta. Yo soy una opción diferente porque pienso diferente en todas las materias. Desde lo moral hasta lo social[4].

Al respecto hay que señalar que tanto el periodista, como el anulado[5] Procurador General de la Nación se cuidan de hablar de sectores de derecha o de centro derecha. Además, confirma lo que señalé en una columna[6] anterior: las elecciones de 2018 vendrán con el carácter plebiscitario de la jornada que vivió Colombia el 2 de octubre de 2016, esta vez no para refrendar un acuerdo de paz, sino para iniciar el camino que ya el Centro Democrático[7] y en particular el ex ministro Londoño Hoyos[8], trazaron al país que ellos representan: “hacer trizas ese maldito papel que llaman Acuerdo Final”. Y nótese que asume el resultado del plebiscito como un triunfo, cuando el asunto con el que se convocó al pueblo a votar en aquella coyuntura, tenía que ver con aprobar o no un acuerdo de paz para ponerle fin al conflicto armado interno. Es decir, Ordóñez se siente vencedor porque la apuesta ética de evitar más muertos en razón del conflicto armado, fue rechazada por él y por millones de colombianos.

Así entonces, la campaña-cruzada de Ordóñez Maldonado servirá para reeditar lo acontecido ese 2 de octubre de 2016, con todo y la misma estrategia que reveló Juan Carlos Vélez[9]: engañar[10] al electorado.

En la misma entrevista, el fanático religioso[11] que aspira a regresarnos a la constitución de 1886, señaló: “Desde chiquito pienso lo que pienso. Y nunca me he avergonzado de ello y nunca he pedido perdón por lo que soy.  Yo enarbolaré un discurso políticamente incorrecto, desafiando al establecimiento. Así será mi campaña[12].

En su engañoso discurso, Ordóñez Maldonado[13] sostiene que desafiará al Establecimiento. Miente. Él hace parte de ese sector retardatario del Establecimiento que se opone, entre otros asuntos, a la eutanasia, al aborto, al matrimonio igualitario y a la adopción de menores por parte de las parejas homosexuales. Se opone, además, a la autonomía sexual de las Mujeres.

Poco a poco, esta especie de Torquemada posmoderno[14] deja ver el talante populista con el que hará campaña: “Mi propuesta es reducir los impuestos pues es la única forma de enfrentar el déficit fiscal, la creciente evasión de impuestos, que en este momento es del 4 por ciento del PIB, y la informalidad laboral. Es indudable que la presión tributaria es muy intensa. En unos sectores llega a ser hasta del 65 por ciento[15].

Imagino que pensará, como lo hizo  y decidió el ganadero y presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, seguirle bajando los gravámenes a las grandes empresas nacionales y multinacionales. Olvida el anulado Procurador que uno de los grandes problemas del país es que los grandes ricos evaden impuestos, de allí que la responsabilidad tributaria la estén asumiendo los sectores más vulnerables y los más castigados en materia impositiva.

Insiste Ordóñez[16] en su propuesta, sin asomo de crítica por parte de su entrevistador: “…El Estado no tiene que producir una especie de orgía del gasto innecesario. ¡No! Déficit fiscal cero. Austeridad fiscal. Reducción de impuestos. Se trata de enfrentar al régimen, de enfrentar sus paradigmas[17].

El ex procurador Ordóñez vuelve a presentarse como un “enemigo del Régimen”. Nada más absurdo que pensar que un funcionario que es capaz de violar la Constitución para favorecerse y generar vínculos clientelistas al interior de un órgano de control disciplinario y defensor de los derechos humanos, pueda considerarse como enemigo del régimen. Lástima que el o la periodista que lo escuchó, permitió que se diera ese insoportable monólogo.

Casi al final del monólogo-entrevista, el ex funcionario y fanático religioso señaló: “lo tengo claro. Hay una gran deuda con la ciudadanía que debe ser saldada y la voy a saldar. ¿Cuál es esa deuda? Se desconoció el 2 de octubre. Eso generó una ilegitimidad en lo acordado y la forma de saldarla no es otra que una Asamblea Nacional Constituyente. Ese mecanismo no será solo para eso, sino para muchas otras cosas, al Estado hay que rehacerlo[18].

Rehacer el Estado no es otra cosa que derogar  la Constitución política de 1991, cuyo espíritu liberal y garantista le molesta a Ordóñez Maldonado. Abrir la posibilidad de una Asamblea Nacional Constituyente[19],  es un riesgo enorme no solo para el actual ordenamiento jurídico, sino para esos millones de colombianos que sí han sabido separar las creencias religiosas de la política.

Ordóñez Maldonado se cuida de hablar de los congresistas, porque sabe que sin las maquinarias de estos servidores públicos su cruzada no tendrá mayor eficacia, lo que significa que no podrá llegar a la Casa de Nariño. O a la de Nari, pues finalmente él actúa y piensa igual a quien mandó en el país entre el 2002 y 2010.

Eso sí, se va lanza en ristre contra la Corte Constitucional, corporación a la que descalifica de la siguiente manera: “Creo que es necesario meterle la mano a la Corte Constitucional pues distorsiona nuestro ordenamiento jurídico. La Corte Constitucional no es un órgano constituido sino uno constituyente de carácter permanente. El activismo judicial ha terminado por desplazar todos los organismos del Estado en cabeza suya. La corte legisla, administra, diseña políticas públicas, y so pretexto de declarar inexequibilidades lo que hace es imponer conceptos y discursos ideológicos para imponer una cierta concepción de vida a la sociedad. Y eso lo hacen cinco personas. ¿Eso es legítimo? ¿Que lo hagan cinco personas que normalmente responden o se deciden por temas ideológicos? ¡No! A la corte hay que rediseñarla[20].

La animadversión que Ordóñez siente y profesa hacia la CC se explica por las sentencias y fallos emitidos por dicha corporación a favor de los derechos de las mujeres, de los miembros de la llamada comunidad LGTBI, o los autos en materia de educación sexual que incomodaron a este Godo que se hizo reelegir de manera espuria como Procurador General de la Nación.

Y como prueba irrefutable de su intención de gobernar a Colombia con la cruz enredada en un largo escapulario y en una interminable camándula,  Ordóñez Maldonado señala que la única fobia que hoy existe en el país es contra Cristo.  En sus palabras: “El Estado no puede volver a los ciudadanos creyentes de segunda categoría. Si aquí hay una fobia cada vez más extendida es la cristianofobia[21].

De esta manera queda el país advertido con la cruzada que recién comienza Ordóñez Maldonado. 2018 será definitivo no solo para asegurar la implementación del Acuerdo Final del teatro Colón, sino para que los colombianos aprendamos de una vez por todas que siempre será un riesgo meter a Dios en la política. Y ojalá esa jornada electoral sirva para que se entienda que la política es un asunto público que nos convoca a todos; por el contrario, la Biblia es un asunto privado que debe, por  respeto con los demás, permanecer en ese ámbito.



Imagen tomada de Semana.com



Entradas populares

Páginas vistas en total

Etiquetas