NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

viernes, 14 de julio de 2017

LA MESÍAS VIVIAN MORALES

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo


 Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

Sotanas, crucifijos y la bota militar deben, y por seguridad, estar confinadas en abadías y cuarteles, en un eterno invierno.

Avanzaremos como sociedad civilizada cuando dejemos de creer en Mesías, en Héroes y Patriotas.

La fuerza mesiánica de líderes de izquierda o de derecha, termina por confundir política con religión.

El diezmo es el 'impuesto' o la cuota que deben pagar los creyentes, por su incapacidad de pensar por sí mismos.

ios y Política, como armas de dominación, siempre harán posible que sus líderes se enriquezcan a costa de las mayorías.

La ignorancia y el miedo a pensar por sí mismos, facilitan la llegada de evangelizadores y falsos profetas.

La aspiración presidencial de la congresista Vivian Morales se enmarca dentro del peligroso e inconveniente proceso de “moralización” de la Política y de la vida civil, que ya había iniciado el caballista que estuvo en la Casa de Nari entre 2002 y 2010. Y lo hizo, desde el preciso momento en el que le dijo a la juventud colombiana que “había que aguantarse el gustico”. 

Posterior a las acciones discursivas de este político conservador, sobrevinieron las del fanático religioso y miembro del insepulto partido Conservador, Alejandro Ordóñez Maldonado, quien convirtió el edificio de la Procuraduría en el cuartel general desde el que adelantó la persecución de impíos y de toda suerte de paganos. Desde su imbatible e inexpugnable trinchera ideológica, persiguió a políticos de izquierda, a mujeres que defendieron su derecho a abortar de acuerdo con los casos determinados por la Corte Constitucional y a los miembros de la llamada comunidad LGTBI que retaron su moral y su acomodaticia ética, al exigir el reconocimiento del matrimonio igualitario.

Así entonces, la candidatura de la conservadora Vivian Morales, que milita erróneamente en el Partido Liberal, responde a una línea de pensamiento que busca “restablecer las buenas costumbres, regenerar a la sociedad, castigar a los liberales y perseguir el libertinaje”.

La invitación que hace Morales a todos los “creyentes del país, a los católicos, a cristianos, a evangélicos y a las mayorías”, se inspira en el mismo proyecto conservador, en lo moral,  en el que confluyen el ganadero-expresidente y el anulado Procurador, al tiempo que se instala en la lógica económica neoliberal. Es decir, los tres son liberales, en lo económico, aunque pre capitalistas; y son conservadores en asuntos que tocan y entran en fuerte y directo conflicto con los avances en materia de derechos y libertades que el país logró con la Carta Política de 1991. Más claro: son moralistas, pero sin pizca alguna de moral.

Con la enunciación de su aspiración política, Vivian Morales entra en el juego de las alianzas que muy seguramente se darán después de la primera vuelta presidencial, en la que, a juzgar por las actuales circunstancias sociales, culturales y políticas, ningún candidato lograría vencer en esta instancia. Así entonces, si logra vencer en la consulta interna o si decide presentarse por firmas, muy seguramente Morales y Ordóñez terminarán unidos por el objetivo moralizante y moralizador que los une: “devolverle la decencia al país, recuperar los valores, la tradición y las buenas costumbres”. Y muy seguramente acompañarán al candidato qué diga Uribe, si este logra pasar la primera vuelta.

Su odio visceral a todo tipo de minorías, lo deja claro en el video que grabó y con el que oficializó su precandidatura. Morales dice: “Claro que es con valores, claro que es con democracia y claro que es con las mayorías que salvaremos a Colombia[1]. Y se despidió con “Dios los bendiga”.

Eso sí, el proceso de “moralización” de la política en los que confluyen Uribe, Morales, Ordóñez  y  el silencioso Vargas Lleras, no incluye atacar en lo más mínimo el ethos mafioso y la corrupción que brilla hoy con mayor esplendor gracias al silenciamiento de los fusiles de las Farc, y a que desapareció de la agenda noticiosa el conflicto armado interno con toda su capacidad para obnubilar la atención de las audiencias.

Para estos políticos la corrupción no existe y mucho menos puede calificarse como indebida o pecaminosa si detrás de las acciones y decisiones dolosas de los operadores políticos y judiciales, está el proyecto de mantener el establecimiento a toda costa y el logro del objetivo mayor de “salvar a Colombia”.

La Mesías Vivian Morales habla de “salvar al país” y es claro que para ella hay que salvarlo del pensamiento de izquierda, de los libre pensadores, de los ateos, agnósticos, de los críticos, de los defensores de los derechos humanos y del medio ambiente, entre otras causas.  Para la Mesías y a los otros tres godos disfrazados de liberales, les digo lo siguiente: Cuando una sociedad cree y espera la llegada de un Mesías, es porque aún no está madura para vivir en democracia.



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