NUEVA PUBLICACIÓN. PERIODISMO Y DESPLAZAMIENTO FORZOSO EN COLOMBIA.

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Resultado de un proceso investigativo, este libro en coautoría da cuenta del tratamiento periodístico dado por el Diario El País de Cali, a los hechos y circunstancias que hicieron posible el desplazamiento forzado en Colombia y la aparición de la categoría Desplazados. 2016

viernes, 15 de septiembre de 2017

Politizar la maternidad

Por Germán Ayala Osorio, comunicador social y politólogo

El mundo, desde una perspectiva histórica, deviene profundamente masculino. En disímiles relatos y en las historias de poblamiento a lo largo y ancho del planeta, aparece la figura dominante del Gran Macho, y al tiempo, la del Héroe, con la que se reconocía la valentía, arrojo, intrepidez, fuerza y el esfuerzo de Hombres en las guerras o en procesos de dominación de la Naturaleza.

En esos procesos históricos, posteriormente ideologizados y politizados por el discurso de la Modernidad, no solo el medio ambiente sufrió los embates de una racionalidad masculina violenta, hegemonizante y avasallante, sino que la Mujer, su cuerpo, su feminidad y su inteligencia, padecieron la imposición de una forma de estar en  el mundo promulgada desde ese tipo particular, pero universalizante,  racionalidad masculina.  Baste con recordar lo sucedido con la aparición de las Brujas, para entender lo miedos del Hombre, del Gran Macho, ante la inteligencia de la Mujer.

El cuerpo de las mujeres es la tercera colonia, aparte de los Estados  colonizados  y la naturaleza  sometida”. La frase de Maria Mies, eco feminista alemana, no solo recoge lo sucedido en el mundo gracias a la imposición  del relato del Gran Macho, sino que me permite introducir un asunto que de tiempo atrás me da vueltas en la cabeza: la imperiosa necesidad hoy, de politizar la reproducción humana, dados los efectos ambientales que el ser humano produce en la Naturaleza,  y la entronización de la pobreza[1], entre otros efectos que genera la compleja condición humana.

Entiendo por politizar la reproducción,  en términos de las condiciones de libertad que deben tener todas las mujeres en el mundo para  decidir cuándo ser madre, el número de hijos, las condiciones para concebirlo, cuidarlo durante el embarazo y finalmente, el ejercicio mismo de la maternidad posparto. O por  el contrario, la misma libertad para decidir no tener, no reproducirse.

La lucha no es solo contra los “impulsos” o “llamados” que  su condición de dadora de vida le hace a la Mujer, sino con todo  lo que social, cultural y religiosamente se ha construido en torno a la obligación de reproducirse para mantener la especie o alcanzar los niveles de satisfacción, producto, claro está, de una construcción social emanada desde el discurso masculino.

Las actuales crisis socio ambientales y anteriormente las guerras mundiales y disímiles conflictos armados  internos y otras formas de violencia física, se erigen como circunstancias objetivas que posibilitan el inicio del proceso de politizar la maternidad. Y para hacerlo, hay que cuestionar con firmeza el mundo artificial que el ser humano- en especial el Hombre, desde la perspectiva de género- ha creado, en virtud del sometimiento de la Naturaleza y de la Mujer.

Educar a las Mujeres para que hagan de su cuerpo y de la maternidad un asunto político debería de ser la apuesta de un nuevo feminismo que confronte las lógicas con las que hoy se insiste en dominar y transformar la Naturaleza y continuar sometiendo a la Mujer al proceso de cosificación, logrado a través de dispositivos como la publicidad y de instituciones como la Iglesia, que les inculca a las Mujeres el “sagrado deber” de la reproducción, la familia y la sociedad en general.

Baste con recordar el número de hijos que nuestras abuelas (para el caso, mi abuela materna tuvo 11) parieron para darnos cuenta de que se trató, en muchos casos, de relaciones sexuales no consentidas, fruto de un contexto cultural e instituicional de dominación y de sometimiento. Y baste con recordar las frases de muchos hombres con las que daban cuenta de sus miedos a la inteligencia de la Mujer: “le hago un par de hijos con eso hago que se queda en casa”.

El actual modelo de desarrollo y las condiciones socio culturales en las que opera hoy la sociedad, el Estado y el mercado, necesitan sufrir serios procesos de confrontación política. Y el primer paso es politizar la maternidad, esto es, llevar el asunto de la reproducción y el mantenimiento de la especie a un diálogo en el que se reconozca a la Mujer el poder de decidir si desea o no ser Madre.

Quizás, entonces, a la búsqueda de alternativas al desarrollo, y a propuestas como el decrecimiento económico, entre otras que se dan por la toma de conciencia de los daños ambientales que hemos producido como especie,  hay que sumarle la politización de la maternidad.




3 comentarios:

  1. Interesante, pero discutible, como todo. No creo que sea tan fácil politizar la maternidad, porque la maternidad también pasa por una estado no-racional..

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  2. Habría que discutir si esos estados de irracional, que los asumo individual, pueden ser modificados o alterados con educación. Y me pregunto, cuántas mujeres, en estado de irracionalidad, permitieron intercambiar la potestad de la reproducción de sus hijas adolescentes, a cambio de subsidios como el de Familias en Acción. Programa con el que claramente se consolidan procesos empobrecimiento social y económico y de sometimiento del cuerpo femenino a necesidades económicas y al discurso de la reproducción orientado desde el Machismo. Saludos y gracias por leer y comentar.

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  3. Por supuesto la educación, la verdadera y transformadora educación, haría la diferencia, no sólo en la elección de ser madre, sino en muchos otros aspectos. El sistema educativo que tenemos es expulsor, de hecho, de cientos de miles de jóvenes, que son cooptados para el crimen organizado en el caso de los hombres, la mayoría, y para las maternidades no deseadas en el caso de las chicas. Las mujeres aplazamos la maternidad cuando tenemos un proyecto de vida, unos deseos, unas aspiraciones que nos las da el medio social, la familia, el Estado, pero frente a la precariedad, la maternidad es la posibilidad de ser alguien, ahora, esto aplica para mujeres pobres, en clase media y alta, es distinta la situación. ¿Sabías que en Barcelona, la tasa de natalidad es 0, cero?

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